•  Los 33 integrantes de la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba USAR ARG-10 que participaron en las tareas de asistencia tras el terremoto en Venezuela ya regresaron al país, luego de una intensa misión de varios días en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el sismo.
  • Trajeron banderas venezolanas firmadas por quienes fueron afectados por dos poderosos sismos del pasado 24 de junio en señal de gratitud por la ayuda que los servidores públicos entregaron al pueblo que sufrió las consecuencias de dicho desastre.

A su regreso, el equipo fue recibido por profesionales de la salud mental de la federación en Villa María para brindar contención tras la dura experiencia vivida.

El honor de servir los demás

En algunos casos, los servidores públicos fueron recibidos con honores y caravanas de parte de los vecinos y miembros de los cuarteles de Bomberos.

Ellos expresaron las vivencias de estar en medio del caos que los dos terremotos sacudieron una buena parte de este país sudamerica.

Facundo Piñero del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Sampacho informó que la experiencia a nivel emocional ha sido muy fuerte.

Describió un escenario marcado por la destrucción de edificios, familias afectadas y operativos de alta complejidad para recuperar víctimas atrapadas entre los escombros.

«De lo que uno ve por la televisión a lo que se ve allá hay una gran diferencia. Son 26 kilómetros de costa de mar con todos los edificios derrumbados. 

A U.S. Marine with Maritime Raid Force, Littoral Combat Force-24, and the people of Venezuela conduct a search and rescue in La Guaira, Venezuela, June 28, 2026. At the direction of U.S. Southern Command, assigned U.S. military forces are supporting Department of State-led U.S. disaster assistance to the people of Venezuela in the aftermath of the June 24, 2026, earthquakes. (U.S. Marine Corps photo)

¿Y cómo te encontraste con la gente en el lugar a partir de este tremendo desastre? 

«Venezuela está muy golpeada, pero la gente no se da por vencida. Tuve la posibilidad de hablar con gente del lugar Los han querido llevar a su casa porque la parte más afectada fue La Guaira. Es un estado, sería como una provincia de acá».

Facundo Piñero agregó: «Como me dijo uno de los que me firmó la bandera, el hombre es de 87 años. Yo me quedo en La Guaira hasta que Dios me lleve o hasta que La Guaira se levante.  Así que imagínate cómo está la gente.  Nosotros mismos estuvimos ahí en estos 7 o 8 días y aparentemente hubo un sismo,  pero nosotros no lo sentimos en ningún momento. Así que no sabría decirte si sigue temblando o no. Mientras nosotros estuvimos, se dice, como tantas cosas, que hubo un sismo,  pero bueno, nosotros no sentimos nada.  

¿Cuáles fueron las tareas que te tocó hacer puntualmente a vos y a la brigada de Córdoba? «Empezamos en la búsqueda de una bombera de Caracas. El cuerpo de Caracas estuvo trabajando 4 días sin descanso las 24 horas del día y llegaron al último ya agotados porque no les daba más ni el físico ni la mente. Ellos sabían que su compañera estaba ahí,  pero no les daba más el cuerpo y la cabeza para seguir trabajando.  Nos pidieron colaboración y fuimos  y terminamos el trabajo que ellos habían empezado y bueno, les logramos entregar a su compañera que tanto la estaban buscando. 

¿Y la gente del lugar nos imaginamos que se acercó a ustedes para pedirle que vayan a buscar a un lado, a otro? 

«Sí, nosotros estábamos en una cancha de fútbol y como que estábamos rodeados,  los ingresos de la cancha estaban todos llenos de policías y de ejército. No salíamos en la calle sin policía.  Siempre salíamos acompañados de la gente de la ejército porque bueno, la gente te avalancha, te busca, te llama, todos pidiéndote ayuda.   Y bueno, estábamos en un lugar tranquilo, como quien dice, porque la gente del lugar no se nos acercaba». 

¿Y en el tiempo que ustedes estuvieron, pudieron encontrar personas con vida? 

«No, nosotros solo hicimos recuperaciones de tres o cuatro cuerpos,  porque había uno ahí que podía haber sido uno o dos,  pero tres o cuatro cuerpos más o menos es lo que recuperó la brigada de Córdoba.

 ¿Cómo trabajan, digamos, juntos? 

 «Es difícil trabajar con máquinas, en el lugar, o sea, es a mano.  Sí, se trabaja a mano y también se trabaja con maquinaria pesada.  Ya llegó un momento que implementan maquinaria pesada  porque la cantidad de placas y columnas que hay a mano es imposible realizar.

¿Piensan que pueden encontrar alguna persona con vida o ya no? 

 «A esta altura del partidono creo que no, hace 40 grados de calor,  un calor húmedo, yo creo que ojalá, los milagros existen, no,  pero las posibilidades son mínimas, mínimas de que haya alguien con vida.  Decías que la gente no se quiere ir del lugar. 

Las víctimas ¿Viven en carpas, están resguardados en algo? 

«En carpas, en el piso, en lo que te puedes imaginar,  la gente está durmiendo, hay gente que está en el edificio y han hecho lo que han encontrado, una choza, para quedarse ahí  esperando que les entreguen el cuerpo, porque si los sacan y ellos no están, como que los llevan a un lugar y me parece que, por lo que ellos dijeron, no los pueden reconocer más o algo así . Y bueno, la gente se queda ahí hasta que vos les hagas la recuperación, como para cerrar una etapa,  como para cerrar una etapa de decir, bueno, me lo encontraron, me lo entregaron y bueno, ya cierro una etapa como que ya sé que se anota más abajo de esos escombros». «Y estábamos leyendo anoche la última parte que enviaron con una gran cantidad de heridos». 

 ¿Dónde están esos heridos? ¿Dónde los llevan?  

Sinceramente no sé, porque para mí deben ir a Caracas o a otros lugares  porque las ambulancias iban todos para Caracas. Así que no sé dónde los llevan. 

 ¿Y el acceso de ustedes cómo fue al lugar? ¿Cómo llegaron?  

«Al lugar del campamento, nos llevaron desde el aeropuerto, los colectivos te llevan  y nos dejaron ahí en el campamento.  Y después, las primeras intervenciones, nos pasó a buscar un camión con una jaula atrás, te subían ahí y andaban así por todos lados. Y después, caminando a un lugar que teníamos 400, 500 metros más o menos,  nos movilizamos caminando». 

¿Desde el aeropuerto hasta el campamento se observaba destrucción también?

 Sí, Como te digo, son 26 kilómetros de costa.  Imagínate, no conozco Mar del Plata, pero he visto fotos, una costa de Mar del Plata, 26 kilómetros, todos los edificios derrumbados.  Es algo que uno ve por la tele, pero ahí en el momento no se imagina  la cantidad de edificios y cosas que hay,

 ¿Y esto lo hablaron entre ustedes, la brigada que viajó de acá de Córdoba, lo que vieron cuando llegaron allá? 

 «Sí, después de cada intervención hacíamos un debriefing,  nos juntábamos todos, los que habían venido a trabajar,  charlábamos todo lo que había pasado y después en el día teníamos una reunión grupal también,  donde hablábamos todo lo que había pasado,  porque son 10 días de convivencia con gente que no conoce,  si bien conoce, pero nunca conviviste, que estás trabajando y bueno, si no hay unión en mi grupo, trabajar juntos es muy complicado. Ya ayer cuando llegamos acá a Villa María, nos estábamos esperando en el departamento de FASME,  con psicólogos, el departamento que tiene la Federación, así que bueno, nos dividieron en distintos grupos, tuvimos una charla y nos explicaron todo lo que nos puede suceder  o las emociones que pueden llegar a percibir durante un cierto lapso de tiempo y se pusieron a disposición de si nos hace falta contar con esos recursos».

Anímicamente, ¿cómo te sentís? 

 «No, yo me siento bien, me siento bien, me siento satisfecho de lo que fui a hacer y cómo es, y lo que uno logra, ¿no?  Uno se pone a pensar, no sé cuántos bomberos hay en Córdoba, ya hay 4.000, 5.000 bomberos y estar seleccionado dentro del número 32 de los que fuimos  es algo muy importante porque todo lo que deja para capacitarse,  para estudiar, para aprender, para que estos momentos lleguen es algo.  Ojalá que no lleguen nunca, pero llegan». 

Mingo Amaya