Este pasado 20 de junio, Sampacho vivió con emoción la celebración central en honor a la Virgen del Consuelo, La Consolata.

Una multitud caminó durante más de 15 cuadras acompañando la bellísima imagen dorada. Como siempre, se reiteran las expresiones de ruego, de recuerdos, de esperanzas, pero centralmente de gratitud.

El solo hecho que la patrona del pueblo pueda salir a bendecir las calles ya es un logro espiritual difícil de entender, pero absolutamente comprensible.

«Ella nos protegió del terremoto del 34, y nos sigue protegiendo», dijo una abuela que vestida con sus mejores galas, se animó a caminar en la procesión.

Este año con algunas limitaciones por las reformas que se vienen efectuando en la plaza central, hubo que alterar la organización, pero todo salió bien. Por la mañana una gigantesca (y ruidosa) caravana de camiones saludaron a la Virgen en su día.

«Esto nació después de la pandemia porque en ese tiempo vivimos con los camiones a saludarla», expresó Héctor al bajarse de su unidad adornada con globos y por supuesto un póster con la imagen dorada.

Peregrinos

Hubo como siempre diversas delegaciones y grupos de peregrinos que arriban a Sampacho para el 20 de junio. Todos son recibidos, y al término de las celebraciones finales, una taza de chocolate caliente repone fuerzas principalmente para los que deben regresar a sus lugares de origen.

Ha transcurrido una fiesta más. Para los sampachenses les queda el dulce sabor del deber cumplido, de haber visto la imagen bellísima de origen italiano brillar más que nunca a las 3 de la tarde y de haber sido bendecidos en un auténtico día de fiesta.

Mingo Amaya